Radiación Cósmica

Los rayos cósmicos, también llamados radiación cósmica, son partículas subatómicas procedentes del espacio exterior cuya energía, debido a su gran velocidad, es muy elevada: cercana a la velocidad de la luz.
Todos los objetos visibles del Cosmos, desde los planetas hasta los supercúmulos de galaxias, emiten algún tipo de radiación.
Esta radiación es energía que viaja por el espacio, la luz que vemos es una pequeña parte de esa radiación, la que nuestros ojos pueden percibir.
Existen dos tipos de radiación cósmica: la radiación electromagnética y los rayos cósmicos.
La radiación electromagnética 
Es la energía que emiten los cuerpos celestes y viaja por el espacio en forma de ondas, se desplaza a la velocidad de la luz.
Esta radiación es, junto con la materia, el otro gran componente del Cosmos, comprende las ondas de radio, las microondas, las infrarrojas…
Nuestra atmósfera nos protege de la radiación electromagnética de más alta energía: los rayos gamma, los rayos X y parte de los rayos ultravioleta. De no ser así la vida en la Tierra no sería posible
Los rayos cósmicos
Los rayos cósmicos o radiación corpuscular no son ondas, sino partículas cargadas de energía, como los neutrinos. Las estrellas emiten lluvias de partículas que atraviesan el espacio a gran velocidad. Los rayos cósmicos transportan la carga de energía más alta que se conoce en el Universo.

Nuestro Sol emite rayos cósmicos que llegan hasta la Tierra, el campo magnético de la Tierra desvía la mayoría, pero son tan potentes que una pequeña parte consigue entrar en la atmósfera y atravesarla, a veces, las partículas cargadas pasan a las capas altas de la atmósfera por los Polos y forman las auroras.

Borja Niño González

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